EXISTENCIALIDAD Y ARTE
El arte en sus múltiples formas o manifestaciones ha sido desde siempre una
poderosa herramienta para representar la realidad que nos rodea. A lo largo de
la historia, artistas de diversas disciplinas han buscado capturar la esencia
de la vida, la sociedad y el mundo natural a través de sus obras. Es importante
reconocer que el arte no es simplemente una reproducción exacta de lo que
vemos, sino una interpretación filtrada a través de la sensibilidad y la
perspectiva única del artista. Sin embargo, esta interpretación no deja de ser
una interpretación válida y auténtica de la realidad. El artista, al plasmar su
visión del mundo, nos ofrece una ventana a través de la cual podemos contemplar
aspectos de la realidad que quizás habíamos pasado por alto o no habíamos
considerado desde ese ángulo particular. En ejemplo, la pintura ha sido durante
siglos un medio para documentar la vida cotidiana, los acontecimientos
históricos y los paisajes naturales. Desde las pinturas rupestres hasta los
retratos renacentistas y el realismo del siglo XIX, los artistas han buscado
capturar la esencia de su tiempo y entorno. Incluso movimientos como el
impresionismo que se alejan de la representación literal buscaban capturar la
realidad de la luz y la atmósfera de una manera más fiel a la experiencia
humana que la simple reproducción fotográfica.
En la literatura nos permite adentrarnos en la realidad psicológica y
emocional de los seres humanos. A través de la narrativa y la poesía, los
escritores exploran la complejidad de la condición humana, ofreciéndonos un
espejo en el que podamos vernos reflejadas nuestras propias experiencias y
sentimientos. Una de las obras que me gustan mucho y que tomo siempre para mis
trabajos en la parte de danza es la obra de Gabriel García Márquez, 100 años de
soledad que, aunque sé que son ficticias las situaciones representan las
verdades profundas sobre la naturaleza humana y la sociedad.
En el ámbito de la música, los compositores e intérpretes han buscado
capturar la esencia de las emociones, momentos históricos y fenómenos
naturales, desde las sinfonías de Beethoven, que evocan tormentas y
revoluciones, hasta el blues, que narra las dificultades de la vida cotidiana.
La música se convierte en un vehículo para transmitir realidades tanto
personales como colectivas.
En el cine y la fotografía, medios más recientes han empleado nuestra capacidad para representar la realidad de manera visual y narrativa. Documentales, películas basadas en hechos reales e incluso obras de ficción nos permiten explorar aspectos de la realidad desde múltiples perspectivas. Desafiando nuestras percepciones y ampliando nuestra comprensión del mundo. Es importante señalar que la representación de la realidad a través del arte no se limita a lo a lo visible o tangible. El arte abstracto y conceptual, por ejemplo, busca representar realidades internas, emocionales o filosóficas que no pueden ser capturadas de manera literal. Estas formas de arte Me invitan a reflexionar. Sobre los aspectos menos evidentes, pero igualmente reales de nuestra existencia. El arte, en todas sus formas, se erige como un poderoso medio para representar la realidad en sus múltiples facetas. Ya sea a través de la representación directa, la interpretación subjetiva o la abstracción, el arte nos ofrece una ventana única para explorar y comprender el mundo que nos rodea. Y nuestra propia existencia dentro de él, al hacerlo, el arte no solo refleja la realidad, sino que también la cuestiona, la reinterpreta y en ocasiones incluso la transforma, convirtiéndose así en una parte integral de la realidad misma que busca representar.
En la obra del filósofo surcoreano alemán Byung - Chul Han para él, el concepto de lo pulido emerge como una metáfora
crítica que describe una tendencia predominante en el arte contemporáneo y, por
extensión, en la sociedad actual. Argumentando que el arte contemporáneo se
caracteriza por una estética de la sexualidad y la perfección superficial, lo
pulido, según Han representa una forma de belleza que carece de profundidad,
complejidad y negatividad. Esta tendencia hacia lo liso y lo brillante refleja
en su opinión, una sociedad que busca eliminar toda forma de resistencia,
conflicto o alteridad.
En el libro La salvación de lo bello de Byung – Chul Han ha desarrollado esta idea, señalando que lo pulido es la marca de la época actual. El filósofo sostiene que esta estética no solo denomina el arte, sino que también se extiende a otros ámbitos de la vida, desde los dispositivos electrónicos hasta las relaciones interpersonales. Lo pulido, argumenta han. Crea una ilusión de perfección que es agradable y fácil de consumir, pero al mismo tiempo carece de significado profundo. Esta obsesión con lo pulido tiene consecuencias significativas. En primer lugar, elimina la negatividad que él considera esencial para la experiencia estética y existencial. La negatividad en este contexto se refiere a todo aquello que desafía, perturba o contradice nuestras expectativas. Y percepciones actuales sin esta negatividad, el arte pierde su capacidad de provocar reflexión crítica y transformación personal. Además, lo pulido fomenta una cultura de la positividad excesiva, donde todo debe ser agradable, fácil y libre de conflictos.
Esta tendencia, conduce a una pérdida de autenticidad y profundidad en las
experiencias humanas. El arte pulido, al igual que las relaciones o las
identidades pulidas en las redes sociales, crea una superficie perfecta que oculta la complejidad y la vulnerabilidad inherentes a la condición
humana. También vincula lo pulido con la
sociedad del rendimiento y el consumo argumenta que la estética de lo pulido se alinea perfectamente con los valores de
eficiencia y optimización que dominan el mundo contemporáneo. El arte pulido,
al igual que los productos de consumo pulidos, están diseñados para ser
fácilmente digerible y no provocar ninguna fricción o incomodidad.
Sin embargo, no se limita a criticar esta tendencia, sino que también propone
alternativas por un retorno a formas de
arte que abracen la negatividad, la complejidad y la alteridad. Sugiere que el
verdadero arte debería desafiar nuestras percepciones, provocar reflexiones y
permitirnos experimentar lo otro en toda su complejidad.
Han ofrece una crítica penetrante de las tendencias estéticas y culturales contemporáneas al destacar los peligros de una belleza superficial y sin fricción. La verdad esta crítica me ha invitado a reconsiderar sobre las nociones del arte y la belleza. El análisis no solo es relevante para el mundo del arte, sino que también proporciona una lente a través de la cual podemos examinar críticamente nuestros valores sociales y culturales más amplios, en última instancia, la crítica a lo pulido es un llamado a recuperar la profundidad de la autenticidad y la capacidad transformadora del arte en un mundo cada vez más dominado por superficies brillantes y experiencias sin fricción.
ESTÉTICA DEL ENCUBRIMIENTO
La estética del descubrimiento, según Byung – Chul Han se basa en la idea de que la verdadera belleza y significado se encuentran en lo desconocido, lo inesperado y lo impredecible. En una época en la que la información y la comunicación son instantáneas y omnipresentes Han sostiene que la estética del descubrimiento es más relevante que nunca. Argumentando que la sociedad contemporánea se caracteriza por una sobreabundancia de información y una falta de auténtico descubrimiento, la sociedad del cansancio, según Han, es una sociedad que se encuentra agotada por la sobre estimulación y la falta de significado. En este contexto, la estética del descubrimiento se convierte en una forma de resistencia contra la homogeneización. Con y la banalización de la experiencia humana, la estética del descubrimiento se basa en la idea de que la verdadera belleza y significado se encuentra en lo desconocido. Esto se logra a través de la experiencia de lo impredecible, lo inesperado y lo nuevo. La estética del descubrimiento no se centra en la experiencia de representación de la realidad; sino en la creación de una nueva realidad. Sostiene que la negatividad es un elemento fundamental de la estética del descubrimiento. La negatividad, en este sentido, se refiere a la capacidad de cuestionar y desafiar las certezas y convenciones establecidas. La negatividad permite al individuo descubrir nuevas perspectivas y significados. En el arte moderno se centra la experiencia del descubrimiento y no en la representación de la realidad. Tal como son los artistas Marcel Duchamp. Y Andy Warhol que se atrevieron a cuestionar las convenciones artísticas establecidas creando nuevas formas de expresión. En pocas palabras, la estética del descubrimiento se basa en la experiencia de lo impredecible, lo inesperado y lo nuevo, y se logra a través de la negatividad y el cuestionamiento de las certezas establecidas.
BELLEZA COMO VERDAD
El filósofo critica la tendencia contemporánea Donde vincula esta
concepción de la belleza con la idea de verdad. Sugiriendo que ambas comparten
una cualidad de revelación, así como la verdad no es algo que se pueda poseer o
consumir instantáneamente, sino que se desvela gradualmente. La belleza
auténtica también requiere un proceso de descubrimiento y contemplación. Esta
perspectiva desafía a la cultura de la inmediatez y la gratificación
instantánea que prevalece en la era digital. Además, tiene un poder
transformador, no es simplemente algo para ser observado pasivamente, sino una
fuerza que puede cambiar nuestra percepción del mundo y de nosotros mismos. En
este sentido, la belleza como verdad tiene un potencial ético y político capaz
de resistir la homogeneización y la mercantilización de la experiencia humana.
El pensamiento de Han sobre la belleza como verdad también se extiende a su
crítica de la sociedad de rendimiento. Argumenta que nuestra obsesión por la
productividad y la optimización a erosionado nuestra capacidad de experimentar
la belleza y la verdad en su plena profundidad. La contemplación necesaria para
percibir la belleza auténtica requiere un tipo de tiempo y atención que parece
cada vez más escaso en nuestra sociedad acelerada. La belleza como verdad ofrece una perspectiva
valiosa y desafiante en un mundo dominado por la superficialidad y la
inmediatez, me deja en reconsideración, la verdad, esta forma de ver la belleza
y nuestras propias nociones de belleza. Al buscar en lo profundo y
transformador, en lugar de lo meramente agradable o conveniente. En última
instancia, pues la visión de Han me
recuerda que la belleza, cuando se entiende en su sentido más profundo, puede
ser una forma de resistencia contra la banalización de la experiencia y una vía
hacia una comprensión más rica y verdadera de nuestra existencia.
Lamentablemente estamos viviendo un mundo de consumo, donde la belleza pierde su misterio y todo queda al descubierto, convirtiéndose en un producto bajo el sistema de consumo, transformándose en una experiencia sin estética profunda. Estos cambios que han sido en la evolución del tiempo conlleva a una afectación de nuestras vidas y la sociedad, sobre todo la infantil en decadencia general.


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