Calle 11 #4-21, La Candelaria - Bogotá
En el año 2023, el Museo Miguel Urrutia presentó
una exposición innovadora y emocionante que reunió tejidos indígenas de la
memoria y del útero, un espacio sagrado donde habita el ser. Esta exposición
fue un acontecimiento significativo que permitió al público reflexionar sobre
la importancia de la memoria colectiva y la conexión con nuestras raíces
culturales. Esta exposición de tejidos indígenas en el Museo Miguel Urrutia fue
un evento que trascendió la mera presentación de objetos artísticos, fue una
oportunidad para conectar con la memoria colectiva de nuestros pueblos
originarios y reflexionar sobre la importancia de preservar nuestra herencia
cultural. Los tejidos indígenas creados con técnicas y materiales
tradicionales, fueron testigos silenciosos de la historia y la cultura de
nuestras comunidades. La exposición se centró en el útero como un espacio
sagrado donde habita el ser. Este concepto, presente en muchas culturas
indígenas, simboliza la conexión con la tierra, la vida y la espiritualidad.
Los tejidos expuestos reflejaron esta conexión, mostrando patrones y diseños
que evocaban la fertilidad, la abundancia y la protección. Siendo así una
conexión con nuestras raíces. Cada pieza contaba una historia, transmitió un
mensaje y reflejaba la habilidad y la creatividad de nuestros antepasados. Los
colores, los patrones y los materiales utilizados en los tejidos fueron un
testimonio de la riqueza cultural de nuestras comunidades.
Esta exposición fue la que marcó en mi memoria cada
paso, cada palabra, cada escrito, cada silencio, cada movimiento; donde se
expresaba lo ético y lo extra ético de una forma simultánea. Siento que esta
exposición conjuga todo lo que he visto en el proceso de esta materia de
filosofía del arte. Los conceptos marcados en cada color y cada textura. Ese
útero gigante, donde encontré una conexión máxima y ese silencio al entrar en
él me dejó en la memoria el Renacimiento de mi legado, de mi patrimonio.
Lo positivo en esta exposición fue el trascender de
la tierra, la memoria y dejar una huella indeleble en los observadores, donde
entendieron un poco más del dolor y la necesidad de no dejar olvidar nuestro
patrimonio.
Lo negativo es haber sentido el dolor en cada
palabra de los expositores, el pensar en que estas bellezas que se conjugaron
en ese día para poder mostrar todo el sufrimiento que ha tenido nuestra cultura
indígena a raíz del arrebato de las tierras, de las muertes, los asesinatos,
las desapariciones. Que en el círculo de la palabra uno como participante, no
alcanza ni a sentir ni imaginar lo que conlleva ese tipo de memoria.

.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario